El Palacio Imperial de Innsbruck - la Capital de los Alpes - fue la sede de emperadores austríacos y soberanos tiroleses.
El archiduque “Siegmund der Münzreiche”, conde de Tirol, mandó construir una fortaleza medieval. Su sucesor, el Emperador Maximiliano I, la amplió de forma sustancial. Bajo la Emperatriz María Teresa (reinaba desde 1740 – 1780) recibió su actual estilo barroco tardío.
Maria Teresa estuvo en Innsbruck - la Capital de los Alpes - dos veces. En el año 1739 y con ocasión de la boda de su hijo Leopold II con la infanta española María Ludovica en 1765. El Arco de Triunfo, situado al final de la calle Maria Teresa, recuerda esta cita. Desgraciadamente el marido de María Teresa, Franz Stephan de Lothringen murió durante las festividades. María Teresa hizo convertir la cámara mortuoria en una capilla e inauguró un convento para religiosas de ascendencia aristocrática, cuya obligación era rezar por el emperador.
El visitante puede ver todavía las suntuosas salas del Palacio Imperial: La “Riesensaal” (la sala de los gigantes), los retratos de la emperatriz, su esposo y sus hijos, los aposentos imperiales, la capilla, etc. El jardín imperial (Hofgarten), que se encuentra casi enfrente, formaba parte de las instalaciones del palacio.
Las visitas guiadas se pueden contratar directamente en el Palacio Imperial o a través de la asociación “Per Pedes”.