La basílica de Wilten, parroquia y lugar de peregrinación, figura entre las joyas artísticas de Innsbruck. Según la leyenda, los legionarios romanos idolatraban allí una imagen de la Virgen.
Debido a su estado de ruina la basílica se reconstruyó entre 1751 y1756 bajo el mando del arquitecto-párroco Franz de Paula Penz y según los planos de Josef Staff (Füssen). La gran plaza delante del edificio permite disfrutar plenamente de la belleza de la fachada barroca.
En el interior predominan colores pasteles, oro y estucado en estilo rococó.
Se agradecen donaciones voluntarias.
La basílica no se puede visitar durante las misas.